EntrevistasEntrevista al Gran Maestro-Presidente de la Gran Logia Simbólica, Jordi Farrerons*Vicenç Molina, Revista "Espai de Llibertat" de la Fundació Francesc Ferrer i Guàrdia ¿Como definirías la masonería? Pienso que es un método que permite crecer personalmente, promocionar lo bueno que podemos tener los seres humanos, aquello que nos capacita para ser conscientes de lo que somos, y de donde estamos. La masonería potencia este crecimiento personal, vinculándolo a los valores de libertad, igualdad y fraternidad. Pretende ser una escuela de formación de individuos libres que deciden trabajar conjuntamente por un objetivo común, intentando profundizar en aquello que nos une y no en lo que nos separa. Esto de la masonería, ¿no está algo pasado de moda? ¿No tiene un cierto sabor arqueológico? En absoluto. No está pasada de moda. La masonería es una institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresista, que tiene por objetivo la búsqueda de la verdad, el estudio de la ética y la práctica de la solidaridad, y que trabaja por la mejora material y moral, así como por el perfeccionamiento espiritual, intelectual y social de la humanidad. Una organización que defiende estos principios nunca puede estar pasada de moda, por ello, estos valores son atemporales. ¿Crees que puede interesar a los jóvenes, o más bien se trata de un espacio asociativo propio de la gente “mayor”? Sinceramente, creo que sí que puede interesar a los jóvenes. Porque es una actitud, algo que te acompaña, que refuerza la voluntad de avanzar, de compartir, de observar, de tener curiosidad. Creo que, en el proceso de aprendizaje de una persona joven, estos valores pueden ayudarle a obtener un enfoque de la vida desde una óptica menos individualista, menos competitiva. Y esto les puede favorecer para conseguir cierta estabilidad emocional… ¿La masonería tiene componentes esotéricos…? Esto tan sólo se puede afirmar si se la observa desde el exterior... Para nosotros, obviamente no. Porque se trata de un lenguaje que puede parecer esotérico para quien no conoce las claves, como sucede por ejemplo con el lenguaje matemático que, si no se está acostumbrado a el, suena a esoterismo total… Ahora bien, la masonería es un método activo y, verla desde fuera puede dificultar, a veces, la percepción, porque la masonería no se enseña, se vive. Pero, ¿se trata de una asociación vinculada a algún plan conspirativo de alcance mundial? Sin duda, no. La masonería no está vinculada a ningún plan conspirativo de alcance mundial. Este es uno de los temas que los detractores de la masonería han usado para descalificarla. La función de la masonería no es la de conspirar contra nada ni nadie, sino lo contrario. Su objetivo principal es propiciar un mundo mejor, basado en la práctica de la tolerancia y el respeto mutuo entre todos los pueblos y culturas. En Cataluña y en España se la ha identificado con la tradición democrática y republicana, pero en otros países parece que tiene un perfil más bien conservador, incluso, muy conservador… ¿Qué pasa? Claro está, los valores de libertad, igualdad y fraternidad, se identifican más con los de la II República, por ejemplo... y por ello, con ideas democráticas avanzadas. Pero puede haber otros tipos de masonería que dependan del talante de las personas que a ella estén vinculadas y de las condiciones sociales y políticas de los diferentes países, pudiendo imperar una visión más conservadora, así sucede en el mundo anglosajón. ¿Cuál es el sentido de la enorme represión que ha sufrido por parte del fascismo español? Por una parte, la represión era lógica, teniendo en cuenta los ideales que defendía. Y, por otra, la dictadura la ha usado como chivo expiatorio acusándola de cualquier posible frustración en sus esquemas… ¿Tiene connotaciones políticas, en la actualidad? –Debe quedar claro que la masonería, por definición, es apolítica. Los trabajos masónicos no admiten política de partido, pero la masonería se vértebra en los valores de libertad, igualdad, fraternidad y en la práctica de la tolerancia, y esto, inevitablemente, choca con visiones de la sociedad que no son democráticas o que derivan hacia la represión de derechos de las personas. ¿Y connotaciones religiosas ? En absoluto. La masonería no tiene connotaciones religiosas. Es un método asociativo que intenta promocionar valores que cree importantes en el ser humano, y que pueden servir para que toda la humanidad evolucione en sentido positivo. Pero no es identificable con religión alguna. La Gran Logia Simbólica Española se identifica con los valores de la masonería adogmática, liberal y laica, pudiendo formar parte de sus logias tanto ateos como agnósticos o creyentes, pero siempre con respeto al pensamiento ajeno. ¿Qué se hace en una logia masónica? Básicamente, trabajar. Trabajar para crecer personal y colectivamente, tanto a nivel intelectual como moral. Y lo hacemos aplicando el método que nos permite incentivar un clima de debate sincero y fraternal sobre temas –sociales, filosóficos, humanistas y simbólicos– propuestos por los mismos miembros de la logia. ¿Y como se llega a ser masón? Para acceder, se debe solicitar el ingreso. A veces, esto sucede como consecuencia del conocimiento de algún miembro. Pero somos una asociación discreta, no somos una asociación secreta; Nuestra dirección aparece en la guía municipal de Barcelona, tenemos páginas web visitables por todo público y si alguien está interesado en compartir un espacio de sociabilidad en que se intenta proporcionar valores comunes, no tiene más que dirigirse a nosotros, por la vía del correo electrónico. Nuestra página es: www.glse.org. ¿Puedes explicar tu caso personal? ¿Como contactaste? ¿Como llegaste al cargo que ejerces actualmente? Por antecedentes familiares conocí la importancia que tuvo la masonería española en el desarrollo de la sociedad y de las personas en tiempos de la II República… Esto, junto con la aspiración de mejorar personalmente, enlazado con el deseo de luchar por una sociedad más libre, justa y tolerante, fueron los motivos que me llevaron a solicitar mi iniciación en una logia de la Gran Logia Simbólica Española. Por otra parte, he llegado al cargo de Grande Maestro-Presidente de la Gran Logia Simbólica Española por votación directa de todos los miembros de la entidad. ¿Porque es necesario usar un lenguaje simbólico? Y, en todo caso, ¿qué es esto del lenguaje simbólico? El lenguaje simbólico, que deriva de la tradición gremial arquitectónica, como es sabido, es una herramienta que sirve para avanzar. Es como una hoja de ruta que nos guía en la trayectoria de aprendizaje masónico. ¿Cuántas organizaciones masónicas hay? ¿En qué se diferencian? Hay dos tendencias muy diferenciadas, que son las denominadas regular y liberal… A partir de la publicación, el año 1723, de las Constituciones de Anderson –que es el punto de partida común que comparten todas las organizaciones masónicas implantadas en cualquier parte del mundo– han tomado cuerpo, a lo largo del tiempo, dos interpretaciones muy diferenciadas entre sí de como aplicar este texto. La mayoritaria es la denominada masonería “regular”. Esta se halla regulada y controlada por la Gran Logia Unida de Inglaterra y sólo admite hombres creyentes en dios y en la inmortalidad del alma… Por otra parte, está la masonería “liberal” –como por ejemplo nosotros– que admite mujeres en sus logias y en la cual no es necesario o preceptivo creer en dios ni en la inmortalidad del alma y, por lo tanto, se puede formar parte de ella siendo creyente, ateo o agnóstico. ¿Pero la masonería es secreta o guarda algún secreto…? No es una asociación secreta, sino discreta. Pero en alguna época histórica –como, por ejemplo, en periodos dictatoriales– ha debido ser secreta con el fin de librarse de persecuciones. En la actualidad es una asociación legalmente registrada, como cualquier otra, y sus cargos son públicamente reconocidos. ¿La masonería es elitista? ¿Es anticlerical? ¿Es una organización del entramado sociológico de la burguesía liberal? La masonería no es elitista, ni anticlerical y, por supuesto, no es una organización de la burguesía liberal… Para acceder no es imprescindible tener una alta formación intelectual, gran poder económico o una fuerte posición social. La francmasonería es interclasista y respeta a todas las personas por igual, indistintamente de cual sea su aportación. Para formar parte de la francmasonería sólo hace falta ser una persona libre, mayor de edad, y de buenas costumbres democráticas. ¿Como vive la masonería el proceso actual de recuperación de la memoria histórica? Con esperanza, pero al mismo tiempo con preocupación. Esperanza de que se reconozca la aportación de la masonería al progreso del pensamiento social, a la causa de la libertad individual y a la emancipación de los pueblos. Y también con preocupación, porque el proyecto –oficialmente, “Proyecto de ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”– que el Gobierno español ha presentado a la consideración del Congreso de los Diputados no contempla esta aspiración de la masonería española… Sea cómo sea, la Gran Logia Simbólica Española ha emprendido un proceso para favorecer un frente común de toda la masonería liberal en España con el fin de que el Gobierno reconozca nuestra aportación a los valores de la libertad y la democracia. Finalmente, ¿qué recomendarías a nuestros lectores más jóvenes? Que se fijen en los valores que defiende la masonería, porque les aportarán ayuda a su desarrollo como persona, transformarlos en seres humanos más justos, tolerantes y respetuosos con ellos mismos y con los demás. Y esto, sin restringir ninguna potencialidad personal, sino, más bien, expandiéndolas, porque el objetivo es ser felices...
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