Miscelánea masónica donde encontrar respuestas

Búsqueda, encuentro y definición

Puede que alguien, incluso Vd. mismo, al sentirse interesado/a en conocer el significado y alcance de la palabra Masonería o Francmasonería, haya echado mano de un diccionario o enciclopedia de uso habitual, como primera fuente de información, encontrando la definición de la palabra que comienza: “Asociación secreta”. Así sucede en la mayoría de casos.

En este sentido, en su última edición el Diccionario de la Real Academia Española define “Francmasonería” como: “Asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales, y se agrupan en entidades llamadas logias”. Siendo la Real Academia la fuente de las acepciones correctas del lenguaje resulta inevitable que así se transcriba a múltiples ediciones de las diferentes obras de consulta y, mediante ellas, se introduzca en las concepciones generales. En la misma, edición el mencionado diccionario define “secreto” como: “Cosa que cuidadosamente se tiene reservada y oculta”.

Si Vd. escribe “masonería” sobre el buscador de Internet Google le aparecerán alrededor de 180.000 páginas que, en alguna medida, tratan sobre el tema. Más de la mitad de las mismas están patrocinadas por Masones e instituciones Masónicas. Y es que los Masones, como tales, hemos participado en numerosas ocasiones en diversos programas culturales de radio y televisión igualmente en artículos publicados en la prensa escrita. Y ello sucede aquí como en el resto del mundo democrático.

La Masonería Liberal Española ha editado diversos catálogos, opúsculos, revistas y libros sobre sí misma habiendo regalado unos y vendidos otros desde librerías y quioscos, según caso y a todo público. Al igual, ha impartido infinidad de conferencias abiertas a cualquier oyente interesado en el tema. La Masonería Liberal Española también ha patrocinado e invitado con éxito a numerosos personajes, no Masones, destacados en el mundo del arte, de la ciencia o de la política para realizar conferencias o presidir debates abiertos a la ciudadanía en general y desde los sitiales de los locales de reunión Masónica.

En publicaciones existentes con sello Masónico y en otras de correcta intención sobre el tema Masonería, se encuentra todo aquello que merece una concreción, o una respuesta; desde los rituales más antiguos hasta nuestro acervo simbólico, desde nombres de afiliados hasta sus puntos de reunión, desde los nombres de las Logias, su dirección de sede y teléfono hasta sus datos de inscripción en registros de asociaciones. ¿El secreto? … ¿donde está? … ¿lo hay?.

Por todo ello permítanos, apreciado/a lector/a, que le ofrezcamos a forma de definición algo más amplio y propio de su significado: “La Masonería Liberal es una institución de carácter iniciático, filantrópico, filosófico y progresista cuyo objeto es la búsqueda de la verdad, el estudio de la ética y la práctica de la solidaridad, trabaja en pos del mejoramiento material y moral así como por el perfeccionamiento espiritual, intelectual y social de toda la humanidad”.

¿Quién, cuándo y cómo?

Cabe la posibilidad de que el último taxista a quien requirió su servicio, su dentista o un compañero/a de trabajo sea Masón. Los Masones no acostumbramos a identificarnos como tales fuera de la Orden Masónica Universal aunque sí disponemos de la total libertad para hacerlo en el momento y en el círculo que nosotros deseemos, a la vez que tenemos por norma el ser absolutamente discretos, no revelando la condición Masónica ajena en vida.

Se es Masón a través de dos condiciones principales e ineludibles: La primera es haber sido Iniciado en Masonería por una Logia reconocida y la segunda, ser considerado por los Masones, como tal. Es a través estas vías que se obtiene y mantiene la condición y el trato universalmente reconocido de “Hermano/a Masón”, así como la adscripción a una Logia o grupo de trabajo.

La primera de las condiciones, la Iniciación, implica un conocimiento previo de ambas partes a tal fin y sólo puede ser activado cursando una “Solicitud Personal de Iniciación”. Este conocimiento se materializa a través de una serie de entrevistas, generalmente tres, entre el solicitante y distintos miembros de la Logia, uno a uno. Posteriormente cada entrevistador realizará un informe que será leído ante el pleno de la Logia y éste votará democráticamente la admisión o rechazo del solicitante que será informado del resultado. Durante todo el proceso, incluso en el de la propia Ceremonia de Iniciación, el solicitante puede decidir en cualquier momento detener el paso y no culminar finalmente el Hecho.

Existe en Masonería el axioma: “Es más difícil entrar que salir”. Y así es, dado que para abandonar la Orden solo se requiere expresar la voluntad personal de hacerlo y no por ello se pierde la condición de Hermano Masón. Simplemente se queda excluido de todo derecho de participación, pudiéndose solicitar el retorno en cualquier momento.

Para explicar la segunda de las condiciones bastará con exponer un caso real: Tanto el expresidente de Chile D. Salvador Allende como el exdictador chileno Augusto Pinochet fueron Iniciados en Masonería y adquirieron ambos la condición de “Hermano Masón”. Seguro que ya sabe Vd. a quien de ambos los Masones dejamos de reconocer como tal … sin más.

Algo de histeria, historia y el "Momento"

En Europa desde los inicios del siglo XVI o sea, de la Edad Moderna, cuando las formas de conocimiento aún estaban basadas e impuestas por la fe revelada, a esta, se le empezaron a escapar grandes avances tecnológicos y, con ello, la prevalencia de la Teología sobre la Razón se fue debilitando.

Al incrementar la sociedad su capacidad crítica comenzó a cuestionar el dogmatismo de las tesis eclesiales de la Escolástica e igualmente lo hizo con el absolutismo gobernante desembocando todo ello en conflictos político-religiosos y una profunda crisis económica que perduró durante prácticamente todo el S. XVII.

Gracias al positivismo de las dos corrientes principales de pensamiento de este siglo XVII que proclaman la total autonomía de la Razón para la interpretación de la realidad; sea a partir de la teoría, cómo propugna el Racionalismo, sea a través de la experiencia, según el Empirismo. Ambos consolidan así las bases filosóficas de la Ilustración del S. XVIII, el siglo de “las Luces”.

En este contexto cultural, el 24 de junio de 1717, son cuatro logias en Londres las que sientan el “momento” de inicio de la historia de la Francmasonería actual tras confederarse en Gran Logia. Poco se conoce de Ellas por documentación anterior, ni tan sólo los nombres de sus integrantes. Pero puede constatarse que fueron Logias las constituyentes, no personalidades, y por ello su existencia es previa a la fecha.

Las característica propias de la Ilustración: el racionalismo, la búsqueda de la felicidad, el optimismo, la creencia en la bondad natural humana, la secularización del conocimiento, el deísmo, la libertad de pensamiento y expresión, el laicismo… fueron reflejadas en la esencia masónica a través de sus ritos y símbolos como base atemporal encaminada a la construcción propia de la personalidad individual, así como a la de un mundo mejor.

Si, pero ... ¿qué se hace en una Logia?

Si, responderemos. Pero permítanos antes unas líneas sobre historia y bases de la Masonería con el fin de mejor comprender el significado de “Logia”.

La palabra “masón” en su acepción de “persona que pertenece a la masonería”, podría decirse que ha sido importada dos veces por nuestra lengua: “mason” del inglés y “maçon” del francés. En ambos casos con el idéntico significo: “albañil” que en su más amplio sentido, utilizaron los gremios de constructores medievales, a los que denominamos “Masonería Operativa”, para nombrar a sus obreros, desde al Arquitecto o Maestro de Obra hasta el más inexperto de los Picapedreros.

La “Masonería Operativa” construía previamente, en las inmediaciones de los asentamientos de sus grandes proyectos, edificios secundarios a los que denominaron “Logia” y estaban destinados a su cobijo, reunión, intercambio de conocimientos y modelación teniendo acceso a Ella, sólo los participantes directos en la construcción. Se ordenaban mediante un método ritualizado por el cual reconocían el grado de experiencia y saber de cada uno de los integrados en los diferentes oficios que participaban en la obra.

La Masonería nacida en Londres en 1717 “Masonería Especulativa” recogió de la anterior algunos usos y costumbres y tomó de sus herramientas y materiales, de sus objetivos de innovación, de su fin de perduración, funcionalidad y belleza de la obra, las bases simbólicas que conducen a la propia construcción de la personalidad humana.

Una Logia Masónica hoy, en esencia, es eso: una reunión de Simbólicos Albañiles-Constructores con una obra en curso que es el perfeccionamiento humano. Ahí se reconocen, cobijan, reúnen, intercambian conocimientos y automodelan libremente su propia personalidad.

Si nos lo permite, apreciado/a lector/a, en los términos más objetivos posibles, le diremos que: “Una Logia es un foro de debate”.

Los momentos de debate que mantienen las Logias están regidos por el orden que implica el ritual del propio Método Masónico. Sin consigna previa, los asistentes exponen tema y tratan el mismo en total libertad de intervención y con respeto a todas las opiniones vertidas en el. Posteriormente la Logia no aconseja, obliga o emite conclusión general alguna, esta queda en el ámbito particular de cada asistente. Cabe mencionar que en otros foros, siempre en el más puro estilo democrático, la Logia determina su administración y futuro.

Curia romana, otros absolutismos y Masonería

Desde aquellas primeras efemérides, el ya mencionado 24 de junio de 1717 o el 17 de enero de 1723 en que aprueba su base constitucional conocida por “Constituciones de Anderson” o el 15 de febrero de 1728 en que nace “La Matritense”, primera Logia en España, la Masonería especulativa ha acusado sobre sí el peso de enemistades poderosas que han acotado, reducido e incluso anulado, según época y lugar, su desarrollo y actividad.

La historia de la represión a al Masonería prácticamente nace con Ella y aún hoy en alguna forma con Ella convive. Las transpolaciones personales de los debates en Logia al mundo exterior unidas a la significancia social de los primeros Masones dispararon las alarmas de instituciones religiosas y políticas cuyos planteamientos debían ser incuestionables por propia definición.

El inconformismo ante la opresión intelectual, social y política así como el menosprecio por el dogma, la superstición o el fanatismo y la idea de la duda como detonante hacia la razón. Todo ello ya fraguado en la corriente intelectual del momento a la vez que, posiblemente, debatido en Logias dadas las personalidades de los primeros Masones, ha marcado el inicio de las múltiples críticas, desaconsejos, prohibiciones e ilegalizaciones sufridas.

Prácticamente todos los totalitarismos políticos han condenado a la Masonería como así ciertas facciones musulmanas y del protestantismo, a la vez que la iglesia católica.

La historia de la Masonería española, aparte del logro de objetivos en las personas de sus componentes, ha estado marcada por la lucha de su propia supervivencia. Nació durante el reinado de Felipe V de Borbón (primero de la estirpe en España) bajo los auspicios de la Gran Logia de Inglaterra y diez años después se vio afectada por un edicto de la bula “In eminente apostolatus specula” de Clemente XII (primera condena eclesial, año 1738). Sometiéndose el rey de España a la voluntad papal, publico un edicto contra la Orden en 1740 con la consecuencia de arresto para todos los miembros de la Logia “La Matritense”.

El sucesor en el trono, Fernando VI de Borbón, siguiendo las directrices de la bula “Providas” del Papa Benedicto XIV (18 de mayo, 1751), se apresura a prohibir la Masonería “en todos los reinos de la Corona de España” y decreta la pena de muerte para los miembros probados de la Orden (2 de julio de 1751). Con ello la Masonería prácticamente desapareció en el Reino, aunque existieron reuniones Masónicas esporádicas llevadas a cabo por Logias extranjeras en transito.

Desde entonces las condenas papales a la Masonería no han cesado: Pío VII, “Eclesiam” con pena de excomunión. 1821. León XII, 1825. Pío VIII, 1829. Gregorio XVI, 1832. Pío IX ,1846, 1864, 1873. León XIII, 1882, 1884, 1890, 1891, 1902. Benedicto XV, 1917. Pío XII, 1958. En su época de Cardenal, Joseph Ratzinger hoy Benedicto XVI, se pronunciaba (1981) como detractor de la Masonería en sentido de que “las relaciones entre Iglesia y Masonería son irreconciliables”. Juan Pablo II así lo ratificó posteriormente (1983).

Una nueva Masonería se instaura en España tras la abdicación de Carlos IV de Borbón y la entrega de su corona a Napoleón Bonaparte que pone en el trono a su hermano mayor, quien fuera José I (1808). De su mano entró el Gran Oriente de Francia a través de sus Logias militares que pronto instituyeron Logias civiles con presencia de liberales Españoles.

El Gran Oriente de Francia dio un nuevo inicio a aquella Masonería Española que ya había intentado, prácticamente sin éxito, trabajar en y por los Ideales Masónicos ochenta años antes.

Los cambios que el Gran Oriente de Francia había realizado en sus estatutos proclamando la “no necesidad de la creencia en dios” para ingresar en la Orden así como sus ideas de republicanismo declarando que “el poder emana del pueblo”, le valieron la rotura con la gran Logia Unida de Inglaterra siempre aferrada a la literalidad de los iniciales códigos Masónicos de 1723 “Constituciones de Anderson”.

La nueva Masonería Española siguió en el futuro el modelo francés, teniendo épocas de luz y sombras en el reinado absolutista de Fernando VII de Borbón, restaurador de la inquisición y prolífero legislador antimasónico, así como en el de su hija Isabel II de Borbón, que una vez depuesta (1868), pudo la Orden encaminarse definitivamente hacia su mayor desarrollo y esplendor.

La Masonería en España sufrió su más encarnizada persecución a partir del levantamiento militar contra la Segunda República, el general Franco ya desde sus inicios golpistas decreto contra Ella (15 de septiembre de 1936), siendo fusilados ciudadanos sobre los que recaía la simple sospecha de ser Masones. Alcanzada la “victoria”, se dicto la llamada “Ley de represión de la Masonería y el comunismo” (1 de marzo de 1940) que llevo, tras simulacros de juicios sumarísimos, al fusilamiento de cerca de 2.000 personas acusadas de ser Masones o comunistas o ambas cosas, aparte de encarcelamientos y torturas. La Masonería desapareció del territorio español.

Los Masones, hombres y mujeres, que pudieron exiliarse conservaron durante 40 años el deseo de reinstaurar la Masonería en España, muchos en este fin se unieron a Logias en sus países de recepción. En Logias de Francia, Bélgica, Méjico, Argentina, Uruguay, Venezuela, Brasil entre otros, Masones y Masonas españolas esperaban el final de la dictadura, muchos no sobrevivieron al dictador pero si los suficientes para que a partir 1979, fuera retomada la tradición Liberal y Adogmática de la Masonería Española.

En innumerables ocasiones se acusa a la Masonería Española de anticlerical cuando Esta nunca ha dispuesto acción alguna contra el clero, en este sentido puede existir el sentimiento personal de algún Masón o Masona al igual que puede haberlos a favor. Dado todo lo expuesto sería más propio denunciar el “antimasonismo clerical”.

En algunos medios de comunicación afines a ciertos colores políticos se comenta una supuesta pertenencia del actual Rey de España a la Masonería, al igual se dice de miembros del Gobierno español y de la curia vaticana. En este sentido la Respetable Logia Concordia Barcino declara no tener constancia de ello y añade que no conoce a todos los Masones existentes sobre la faz de la tierra, pero sabe que si cualquiera de estas personas solicitaran su ingreso en la Masonería liberal, recibiría el mismo trato y proceso que cualquier otro ciudadano/a.

Y de nuevo L.·.I.·.F.·.

No, apreciado/a lector/a, no es un fallo tipográfico, así es como acostumbran los Masones a encabezar o finalizar sus escritos de orden interno y a la vez es la aclamación ritual de inicio y fin de sus reuniones de Logia o Tenidas. Son las iniciales con abreviatura Masónica de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

Prácticamente desde el inició de la sublevación militar contra la República (18 de julio de 1936), la Masonería Española fue atacada y declarada contraria a la ley y decretada la incautación de todos sus bienes desembocando en la ya mencionada “Ley de represión de la Masonería y el comunismo” que fue recordada a través de múltiples intervenciones públicas del entonces Jefe de Estado… durante toda su vida.

“Todo lo que en España y en Europa se ha “armao” obedece a una conspiración masónica izquierdista en la clase política en contubernio con la subversión comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece” (1 de octubre de 1975). Este fue el último discurso del general Franco pronunciado en respuesta a la oleada de repulsa mundial fruto de las penas de muerte por él firmadas y ya ejecutas. El dictador moría 50 días después.

La muerte de Franco (20 de noviembre, 1975) no supuso la rotura inmediata con su régimen al ser reconocido como Jefe de Estado D. Juan Carlos de Borbón en calidad de Rey. Ello en virtud de la ley de sucesión de 1947 y de la propia decisión del dictador promulgada el 22 de julio de 1969.

En su discurso de investidura el nuevo Rey, apuntó una siguiente etapa de mayores libertades y más participación popular en lo cual aquellos, ya envejecidos, Masones vislumbraron el inicio de un nuevo proceso a la vez que la oportunidad de regresar y devolver su Tradición a España.

El 29 de diciembre de 1978 aparece en el B.O.E. la nueva Constitución Española, la democracia ha vuelto, pero serán precisas dos sentencias del Tribunal Supremo (3 de julio de 1979), para poder inscribir a la Orden en el Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior.

En sus memorias D. Rafael Vilaplana que fuera Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Española entre 1980 y 1987 narra: “En la noche del 6 de marzo de 1976, en un restaurante de las Ramblas, unos pocos Masones, muy pocos, celebramos el nacimiento de la primera Logia (clandestina) de Barcelona y creo que de España. El título de aquella Logia era… Catalunya”. Esa noche aquellos “muy pocos” Hermanos Masones se despidieron, en voz baja, deseándose: L.·. I.·. F.·. .

Masones, Logias y Masonería Española: Hoy

La Logia es el núcleo que permite a los Masones participar en Masonería. Toda persona a partir de su Iniciación en la Orden recibe el trato de Hermano, la acreditación de Masón y el grado de Aprendiz, independientemente de sus circunstancias externas de rango, conocimientos o fortuna, pasando a ser miembro de una Logia.

La tradición Masónica Universal reconoce tres grados a sus miembros: Aprendiz, Compañero y Maestro, copia de cómo lo hicieran los gremios de constructores operativos del medievo, creando así los grados simbólicos especulativos como reconocimiento a la pertenencia, a la constancia y progreso personal en la Orden.

Las Logias son entidades Masónicas compuestas por un mínimo de siete Hermanos/as Masones que deciden seguir los principios, costumbres, ritos y objetivos de la Masonería. En este entorno poseen soberanía y rigen su destino. Las Logias, al ser creadas, toman un nombre o distintivo propio para identificarse, pudiendo nacer dentro de una Federación o en forma independiente, aunque cualquier Logia independiente puede solicitar su entrada en una Federación.

Las Federaciones Masónicas se denominan también Gran Logia o Gran Oriente y denotan el nombre del territorio en el cual se desarrollan. En la Masonería Liberal Española actual encontramos: Federación Española de la Orden Masónica “El Derecho Humano- Le Droit Humain”, Gran Logia Simbólica Española, Gran Oriente Español Unido, Gran Logia de Cataluña y Baleares, Gran Logia Femenina de España, entre otras. También se las conoce por Obediencias.

Hoy en España y por vez primera, se desarrollan las dos tendencias Masónicas mundiales pero con muy escasa relación entre ellas.

Laicidad por ... Dios y Persona por ... Hombre

Sepa apreciado/a lector/a que las dos grandes corrientes existentes de la Masonería hoy; son Regulares (conformes a la regla), en base a que ambas provienen y se desarrollan a través de la legitimidad otorgada y auspiciada por cuerpos Masónicos previos, creados en orden del primer documento referencial de la Masonería especulativa: Las Constituciones de Anderson.

La separación entre ambas corrientes o tendencias se asienta en la discrepancia de criterios sobre ciertos atributos que deben poseer los Masones y ello tiene su constatación en diferencias de reglamentación entre la de la Gran Logia Unida de Inglaterra y la del Gran Oriente de Francia.

La Gran Logia Unida de Inglaterra otorga su reconocimiento sólo a aquellas Instituciones Masónicas cuyos miembros sean hombres (varones) a la vez que les prohíbe el contacto con Logias que entre su membresía se cuenten mujeres a las que no reconoce derecho de Iniciación Masónica . Por otra parte exige como norma “sine qua non” la creencia personal en un ser supremo. Esta postura nace en las Constituciones de Anderson donde puede deducirse que para ser admitido en la Orden es preceptivo ser “hombre libre y de buenas costumbres”; en el citado Documento también se lee: “El Masón está obligado, por vocación, a practicar la moral y si comprende sus deberes, nunca se convertirá en un estúpido ateo, ni en un libertino irreligioso”.

El Gran Oriente de Francia ha variado la rigidez inicial y permuta “hombre” por “persona” con independencia de su sexo, admitiendo así la legalidad Masónica de la Iniciación femenina. A la vez fomenta valores laicos proclamando la absoluta libertad de conciencia y credo, incluidos agnosticismo y ateísmo, en la normativa de admisión en la Orden.

La línea Masónica que ostenta la Gran Logia de Inglaterra desapareció de España a raíz de la proclama antimasónica de Fernando VI de Borbón en 1751 y retorna, dependiente de Inglaterra, en julio de 1982 personalizada en la Gran Logia de España que de inmediato se autoproclama “Única Obediencia Masónica Regular en España”, por ello a sus miembros (todos varones) se les conoce por “Los Regulares”.

La Masonería sesgada por la dictadura franquista pertenecía a la Tradición Liberal y Adogmática, no existía otra en territorio español. Se refunda y legaliza cuando la posibilidad juridica de ello aparece (1979), así: Federación Española de la Orden Masónica “El Derecho Humano- Le Droit Humain” (1979). Gran Oriente Español Unido (1979). Gran Logia Simbólica Española (1980).

En el año 2000 se fusionan las dos últimas y pasan a denominarse “Gran Logia Simbólica Española (G.·.L.·.S.·.E.·.- G.·.O.·.E.·.U.·.)”. Esta fusión se culminó entre Iguales y podría decirse que ya estaba predestinada dado el origen y sentir liberal y adogmático de ambas así como por la práctica identidad de sus reglamentos.

Olvido ... no. Memoria histórica

Existe un léxico Masónico, es fácil de aprender, esta relacionado con los Símbolos que instrumentaliza la Orden así como con su filosofía liberal, igualitaria y fraternal.

Los Masones siempre que nos reunimos en Logia y generalmente en nuestros encuentros fuera de Ella, no tenemos en cuenta aquello a lo que llamamos “medalla profana”.

Si bien la primera acepción Masónica de “medalla profana” es el “dinero”, también la identificamos con los diferentes reconocimientos individuales que la sociedad otorga. Permítame apreciado/a lector/a a modo de ejemplo imaginativo por atemporal, el siguiente: Al Dr. D. Santiago Ramón y Cajal, Premio Nóbel en medicina; por su condición de Masón, en Logia quien escribe le llamaría “Hermano Santiago” y en cualquier reunión privada lo haría en igual forma o “Santiago” a secas, ambos y entre Masones no reconoceríamos la “medalla profana”, pero sí el mérito personal.

En Internet y publicaciones varias se encuentran, repetidas veces, listas de “masones célebres” en virtud de ser reconocidos intelectuales, artistas, militares, juristas, millonarios, políticos, científicos, etc.. Estamos seguros que la Masonería tuvo que ver muy poco o mejor nada con el “Ictineo” de Narciso Monturiol ni con “La Verbena de la Paloma” de Tomás Bretón ni con las pinturas de Joaquín Sorolla, todos ellos Masones. Lo que si les facilitó es el doble papel de docente y alumno en la escuela de los foros de la Logia, la precisión de su Ritual y la riqueza humanista de sus Símbolos y Lemas.

Las mencionadas "listas", de fácil hechura por aquella posibilidad informática del “copia-pega”, delatan su procedencia por las notables ausencias que acusan.

El espíritu progresista de la Masonería Liberal y Adogmática, no puede justificar el hecho de desvirtuar la realidad histórica mediante la divulgación de lo que “no fue” y la omisión de lo que “hubo” que realiza aquella Masonería que se quedó anclada en las primeras Constituciones (1723) y que se ausentó del territorio español entre 1751 y 1982.

Por ello la R.·.L.·.Concordia Barcino desea rendir homenaje a las muchas mujeres que fueron Iniciadas en Masonería progresando en Ella y haciéndola progresar. En las personas de:

Rosario de Acuña, Aurea Rosa Clavé, Angeles López de Ayala, Clotilde Cerdá, Clara Campoamor, María de Burgos, Hildegart Rodríguez, Matilde Muñoz, Ana María Ronda, Aurora Bertrana, Carmen Monturiol, Amparo Valor, María Carratalá, Luz Lafuente, Amalia Carvia… y tantas otras.

Respetable Logia Concòrdia Barcino